Mi experiencia personal con el acné


En esta sección describo cronológicamente por lo que fui pasando a lo largo de los años en los que tuve acné, no sólo para contar, sino para que no cometan los mismos errores.

 

13 años

El acné comenzó a presentarse. Al principio era un granito una semana, luego se iba y salía otro. En ese momento, un día que fui al médico porque estaba enfermo, le pregunté sobre el acné y me dijo “ES ALGO HORMONAL, PERO NO TE TOQUES” y me remarcó lo último. Pero yo no le hice caso y cada vez que me salía uno, me lo tocaba, y como soy de piel blanca, me quedaba por un tiempo la marca roja del mismo.

14 años

El acné aumentó un poco, y como todo adolescente, me empecé a preocupar. Entonces fui a una dermatóloga. Ella intentó convencerme de que lo mío era leve, que no me preocupara, que era algo pasajero y que no valía la pena gastar mucho dinero con eso. En fin, no me convenció, y me empecé a comprar cosas para el acné de marcas conocidas. Pero no me funcionaron. CASI TODO ES UNA MENTIRA.

15 años

Ya me iban quedando varias marquitas rojas, que tardaban en irse, y ya me estaba acomplejando con el tema. Luego se me complicó, cuando me empezaron a salir cada tanto esos granos donde el pus está hacia adentro, que duelen bastante. Y en un par de oportunidades me salieron bastante más grande, así que en la desesperación porque pasaban los días y no se iba, decidí extraerlo, pinchando con una aguja fina con alcohol. Estaba muy inflamado y mucho pus salió, pero todo fue en vano, porque al día siguiente seguía igual. Hice lo mismo, y pasó lo mismo.
Recurrí nuevamente a un dermatólogo (esta vez a otro), que me dio cremas y otras cosas, varias de las cuales me sacaron alergia y no las pude usar.

16 y 17 años

El dermatólogo me dio antibióticos que me pararon bastante el acné, por decir en un 75%, pero cuando los dejaba me salía con más fuerza que antes. Era como bloquear un río, luego la corriente será mucho peor. LOS ANTIBIÓTICOS SON UNA PORQUERÍA, NO LOS TOMEN.
Así que luego me siguió dando otras cremas y porquerías que no me sirvieron para nada. En resumen, salté a otro dermatólogo, que me dio otras cosas que me sacaron alergia y no me sirvieron. Seguí probando cosas hasta los 17 inclusive.

18 años

Dejé de ir a dermatólogos y volví a los productos de marca de tv. Pero un día me salió nuevamente uno de esos granos grandes e internos en la mejilla. Pasó un mes y la cosa esa no se iba, no se notaba a la vista, pero si ponías la mano podías tantear la dureza y dolía mucho. Lamentablemente un día me cansé y decidí sacar esa cosa pinchando. Pasó lo mismo que siempre. Saqué, se inflamó, saqué y se inflamó de nuevo. Hasta que con el tiempo se fue. Y de regalo me dejó una marca, que tardó unos dos años en irse.

Volví desesperado al dermatólogo y me dijo: “bueno mirá, nos queda una solución que te va a sacar el acné, porque al final estás gastando un montón de dinero en cremas y no lo podemos parar, así que gastá ese dinero en estas pastillas así te curás definitivamente”. Las pastillas de Roaccutan son para acné moderado a grave y su función, vulgarmente, es acabar con la grasitud del cuerpo, secar al organismo. No estaba seguro de tomar eso, por todos los efectos secundarios. La primera semana te salen un poco más, y luego empiezas a tener sequedad y comienzas cada vez a tener menos granos. CONSEJO: no lo tomen, porque no vale la pena sufrir todos los efectos secundarios por una cura “temporal”.
El medicamento hace lo que tiene que hacer, los granos se quitan mientras lo tomás y produce una exfoliación de la piel también, por lo que gran parte de esas marcas rojas se van. Pero tenés que sufrir sus efectos: sequedad en los labios, ojos y nariz, cuidarse del sol y de algunos alimentos y bebidas. En esos 8 meses que lo tomé me sentí liberado del acné.

19 años

Cuando terminé con el famoso Roaccutan, pensé que ya estaba curado. Pero no fue así. Cuando dejé las pastillas a la semana me volvió la grasitud y al poco tiempo empezaron a salir granitos nuevamente. Y como siempre, empecé a tocarme esos granitos. Un ciclo sin fin. Recurrí al dermatólogo desilusionado. Me dio unas cremas que me sacaron alergia y otra que me la puse en unos granitos y me quemó la piel (me la puso roja, después se me fue a los 3 o 4 días). Me volvió toda la preocupación del mundo por el acné.
Sumado al estrés que genera cuando salís con una chica y ves que tenés esas porquerías en la cara, porque te ves mal. En esa estupidez y desesperación también, de curarme o estar mejor para el fin de semana, usé nuevamente esa loción (exfoliante – peeling) que me había “quemado” (puesto roja) la piel pero en mayor cantidad. Sentí ardor y a los minutos me la quité con mucha agua, y me pregunté, ¿qué estoy haciendo? Fue ahí cuando me di cuenta a lo que había llegado por el acné.

Siempre me pregunté, por qué si uso tantos productos para el acné estoy peor que otros que no usan nada. Eso me lo pregunté atentamente a mí mismo y por eso tomé todos los productos que tenía que había guardado y los tiré a la basura.
Comencé a investigar mucho, todo por mi cuenta, y así me curé con lo que aprendí.